Más allá de vuestra vida de estudiantes os encontraréis, a lo largo de vuestra vida, con la necesidad de comprender y utilizar con corrección otra gran variedad de textos.
Tendréis, por ejemplo, que seguir determinadas instrucciones (desde sintonizar un reproductor de DVD a utilizar determinados programas de una lavadora), redactar avisos y notas, instancias, escribir cartas , un diario personal o simplemente elaborar o seguir apetitosas recetas de cocina.
A estos tipos de textos vamos a dedicar este tema.
La carta (197)
El grupo Celtas Cortos nos recuerda en este tema la estructura de una carta
Las cartas son textos en los que un emisor (el remitente) se dirige a un receptor (el destinatario), e indistintamente de si la carta es más formal o informal -porque la relación entre ambos sea myor o menor-, mantienen una estructura similar:
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Encabezamiento. Ahí se incluyen la fecha, el nombre a quien se dirige y una forma más o menos ritualizada de saludo
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Cuerpo. Naturalmente la más extensa y en la que el contenido varía de la intencionalidad de la carta, no es lo mismo escribir para reclamar algo a un aempresa, por ejemplo, que para hacer confidencias o interesarse por alguien.
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Despedida. La fórmula que se utilice para despedirse dando por finalizada la carta, y la firma.
El correo electrónico
Es muy probable que no hayáis aún escrito una carta pero muy difícil que nunca hayáis enviado un correo electrónico.
El correo electrónico ha sustituido, en más ocasiones de las necesarias probablemente, a las cartas. Pero no debemos confundoir el correo con participar y enviar mensajes en el Messenger, en el Tuenti o en cualquier otro similar, en los que nos limitamos a frases cortas -a veces, incluso, “tontas”, llenas de emoticones y faltas de letras, como si de un SMS se tratara-.
El correo mantiene aún una cierta semejanza con las cartas:
Siempre figura un encabezamiento: a quién va dirigido y qué asunto se va a tratar
Si el correo fuera muy formal, incluso se iniciaría como en las cartas: Sr. Director, Sr. D. Antonio López…, y una fórmula de despedida (Atentamente, por ejemplo) antes de la firma. De no ser así, lo normal es iniciarlo con el cuerpo de texto directamente, y por supuesto también incluir la fórmula que deseemos de despedida.


